Semillas para la Vida
Semillas
para la Vida

Una
propuesta educativa, una elección de vida
Educar
desde la Esencia

La vida
es un gran viaje !!! Y nosotros, aprendices de viajeros.
¿Para
qué sirven los viajes?
Cada
vez que preparo mi equipaje… la mente y el corazón se
sincronizan y comienza la acción. Imagino otras geografías,
otros cielos, otros colores, sonidos y silencios; otros seres que me
miran y que yo miro; otros aromas, idiomas, paisajes,
comidas…Y ya casi me siento lista para el encuentro ! El
viaje, empieza en ese momento.
Viajar
es una experiencia única, misteriosa y conmovedora; preguntas,
pensamientos, imágenes bailan en la mente; deseos, emociones,
sentimientos abren las puertas a la sensibilidad. Todo se pone en
movimiento para recibir lo que vendrá: La mente
imagina-piensa; el corazón siente y el alma, se viste de
fiesta y dice… Allá vamos !, al encuentro de
nuevos horizontes y nuevas experiencias.
Te
propongo descubrir para qué sirven los viajes y abrir el
corazón de la mente para darte la oportunidad de experimentar
comunión dondequiera que vayas, con quien sea que te
encuentres, en las igualdades y en las diferencias, reverenciando
cada encuentro, cada palabra (en cualquier idioma), cada mirada,
gesto y cada instante de silencio !!! Te propongo, ir al
encuentro de lo nuevo, lo desconocido, sin expectativas, con la
capacidad de asombro a flor de piel, con el corazón libre para
dar y recibir y con un estado de levedad que te permita fluir en el
río de la vida para celebrarla, reverenciarla y santificarla
en toda su magnitud.
Iniciemos
el viaje de una “mente con corazón”
Caminemos
de forma sagrada
Caminar
de forma sagrada es dar cada paso como si fuera el primero y vivir
cada minuto como si fuera el único; abrazar con nuestras manos
los caminos y asombrar nuestros ojos con colores nuevos. Andar de
modo sagrado es encontrar en la vida la expresión del alma.
Es
abriendo el corazón de la mente que aprendemos a caminar
livianos, dejándonos fluir sin crear más ego y sin
forzar la marcha, conscientes de ser parte de un todo mayor que
nos trasciende.
Caminar
de forma sagrada es aprender a ser libres y permitir que la luz
que brilla en la esencia de todas las cosas y de todos los seres -en
cada instante de vida- nos indique el próximo paso. Es andar
el camino sin prisa, abriendo nuestro cuerpo a la flexibilidad y
nuestro corazón al misterio de lo sagrado que nos aguarda en
nuestro viaje por la vida.
Un
viaje nos permite conocer, experimentar, descubrir paisajes,
culturas, personas, otros modos de vida, otras formas de vínculo.
Nos ayuda a despertar conciencia, a darnos cuenta de los cambios, las
transformaciones, el movimiento de la vida misma. Un viaje nos da
inspiración y nos permite la experiencia directa de nuestro
ser planetario, humano y cósmico y el sentimiento profundo de
ser parte de un todo mayor e infinito.
Las
“experiencias viajeras” sirven de inspiración
para el
Ser Conciente
Una experiencia, un
sentimiento
Hace
23 años llegué por primera vez hasta las orillas del
Mar Muerto. Entonces, podía divisar en las cercanías
sus contornos dorados, su inmensidad de espuma salada brillando con
las caricias de la luz del día… Hace apenas unas
semanas volví y mojé mis pies nuevamente en esas
aguas; otra vez floté en ellas como si no pesara, jugué
y reí como si fuera niña, sentí la sal gruesa
entre los dedos y la textura del agua sobre mi piel. Pero algo
diferente ocurrió esta vez, algo que puso en pausa mi
corazón, como si se encogiera por un instante… Sólo
al pasear mi mirada por el horizonte acuoso, sentí la
nostalgia de aquel mar que una vez conocí, amplio, inmenso,
lleno, “vivo” !!!
Esta
vez, sus orillas estaban más lejos de mi vista !!! Espejos
de agua aislados, aquí y allá… y aún
más lejos, el MAR !!! ¿Dónde se
escaparon sus aguas? ¿Por qué disminuyeron? ¿Será
que el Mar Muerto está encogiendo, como si muriera lentamente
en silencio? –me pregunté- ¿Qué ha pasado
en estos años? ¿Por qué cambió tanto este
paisaje?
Y
ahí nomás, mi alma suspiró profundo, largo…
y brotó la conciencia de mi ser planetario, aquél
que siente y es UNO con nuestra Madre Tierra.
Y
un montón de pensamientos comenzaron a ir y venir por mi
mente; aparecieron preguntas pero no todas las respuestas. Y escuché
decir por ahí, sobre un proyecto de rescate del Mar Muerto !!!
Algo así como una asistencia de urgencia, llevando aguas para
llenar su cuenca !!! Por ahora, es apenas una anécdota del
camino que puso, a mi ser consciente, una vez más en
movimiento.
De
esta experiencia asomaron imágenes asociadas y sentimientos
que me vincularon inmediatamente al medio ambiente, al ser humano y
el planeta; a la escasez del agua dulce, a las alternativas
inspiradas para encontrar soluciones y sobre todo, a la importancia
de sentir gratitud desde el fondo del alma hacia nuestra Madre
Tierra, por su generosidad desinteresada y honrándola
profundamente en todo momento.
Entonces,
me dije “los viajes nos permiten darnos cuenta”…
de lo finito y lo infinito, de lo igual y lo distinto; de la
“consciencia” y la “inconsciencia”, de lo
sagrado y lo profano, del amor y el desamor, de la generosidad y del
egoísmo.
Fui
tejiendo una trama de asociaciones libres y surgieron más
conexiones, capaces de inspirar cambios urgentes y necesarios, en lo
personal y lo grupal, en lo humano y lo planetario.

Necesidades
como estímulo para despertar
nuestro
ser consciente
Las
necesidades pueden ser estímulo para el viaje de una mente con
corazón hacia el despertar de nuestro ser consciente.
Te
propongo relacionar los círculos de color de ambos esquemas y
ampliar la propuesta. En el primero aparecen las NECESIDADES, en el
segundo la TOMA DE CONCIENCIA sobre algunas cuestiones vinculadas a
esas necesidades. Podés agregar más círculos de
necesidades y de tomas de conciencia y si querés, luego,
podemos compartir e intercambiar nuestras experiencias,
generando redes que faciliten acciones que reverencien la vida en
nuestro planeta y puedan servir de inspiración para otras
personas. ¡¡¡Manos ala obra!!!
¿Qué
puedo hacer como individuo?
¿Será
que la pequeña acción personal y silenciosa finalmente
es importante frente a los acontecimientos planetarios?
Cuando
todos nos unimos en el hacer, cuando sumamos, cuando damos lo mejor,
cuando nuestras acciones nacen del amor y de nuestra esencia-luz,
cuando hacemos lo que está a nuestro alcance, aprendiendo a
dar antes de recibir, trascendiendo cualquier egoísmo,
generamos una sinergia luminosa capaz de grandes transmutaciones.
Entonces, SÍ!!!, esas pequeñas acciones
personales hacen la diferencia!
Darnos
cuenta de la importancia de considerar sagradas nuestras acciones nos
permite estar disponibles para celebrar la vida minuto a minuto y ser
el cambio que queremos ver realizado en nuestro alrededor.
Entonces,
es necesario fortalecer el sentido sagrado de nuestras acciones
cotidianas.
¿Cómo
lo hacemos?


Buscando
inspiración y reflexionando a la luz de la vida
Desde
tiempos lejanos, existieron enseñanzas, universales en su
aplicación y atemporales en su sabiduría. Entrar en
contacto con ellas despierta en el corazón nuestro
conocimiento intuitivo y se convierten en fuente de inspiración
para nuestra evolución personal y la evolución de la
gran familia humana.
Rescatando
sabiduría de los Esenios
Delineando
su marco de referencia
Vivieron
-en los tres últimos siglos antes de la era cristiana y en el
primero de nuestra era- lejos de las ciudades, de manera comunitaria,
compartiendo todas sus pertenencias. En su comunidad no existieron
sirvientes ni esclavos; ni pobres, ni ricos. Tenían un
profundo conocimiento del suelo, el clima y la agricultura y
orientaron su formación hacia la enseñanza, la sanación
y la astronomía.
Llevaban
una vida simple y ordenada, en la que el estudio, los baños
rituales, la oración, el silencio, la comunión con las
fuerzas naturales y cósmicas y la profunda orientación
espiritual de la vida diaria tenían lugar preferencial.
Su amor creativo se ponía de manifiesto en todo lo que hacían.
Por
medio de prácticas cotidianas procuraban desarrollar los
centros receptivos sutiles del cuerpo porque les permitía
armonizar los órganos con las corrientes benéficas de
la tierra y el cosmos, y esto a su vez, los conducía a la
evolución individual y planetaria.
Consideraban
que el ser humano vivía inmerso en un campo de fuerzas
naturales y cósmicas, superiores y positivas. Pero a la vez,
sabían que el ser humano generaba campos de fuerzas inferiores
y negativas por medio de pensamientos, sentimientos y acciones
desviados de LA LEY. Sabían que el ser humano está
conectado consciente o inconscientemente con todas las fuerzas y no
puede ser neutral.
Para
los Esenios existían 16 fuerzas positivas y superiores, 8
terrenales y 8 cósmicas o celestiales. Las fuerzas terrenales
estaban representadas por el sol, el agua, el aire, el alimento, el
ser humano, la tierra, la salud y la alegría; las fuerzas
cósmicas o celestiales, por el poder, el amor, la sabiduría,
la conservación, la creación, la vida eterna, el
trabajo, y la paz.
El
propósito de todas sus prácticas diarias era aprender,
comprender y utilizar adecuadamente las 8 fuerzas de la naturaleza
(terrenales) y vivir en armonía con las 8 fuerzas
celestiales/cósmicas.
Las
enseñanzas de los Esenios brindan al ser humano un claro
conocimiento acerca de su lugar y rol dentro del universo. Su método
de autoanálisis semanal le permite tener conciencia de su
grado de comprensión de esas enseñanzas y del uso
adecuado de las mismas en lo cotidiano.
Los
Esenios nos recuerdan que la relación entre nuestro mundo
interior y el mundo que nos rodea es muy poderosa, y
que nuestra salud, nuestras sociedades e incluso los patrones
climáticos, espejan el modo de comportarnos en el orden
interno personal.

Y
ahora, dejo un espacio para vos, para que puedas buscar alguna
experiencia profunda, de esas que han sacudido todo tu ser, y
comiences a viajar a través de ella, dejándote fluir y
descubriendo aquello que inspire a tu Ser Consciente, tejiendo tu
propia red de conexiones que te permitan caminar de forma sagrada tu
propio camino.
Esther
Mónica Shocron B.
semillasparalavida@yahoo.com.ar